NO TE VENDO NADA

Pero puedo ayudarte a vender más

Baja un poco y te cuento

Difícil de creer, ¿verdad?

Pues te garantizo que no hay trampa ni cartón.


Soy Pedro Carreño, el ÚNICO copywriter que no te quiere vender nada.


Así es, no vendo servicios.

Tampoco cursos, membresías, tutorías, consultorías… Ni cualquier otra cosa acabada en IA.

Aún así, si eres de los que tiene algo (bueno) para vender y tienes alguien a quien vendérselo, puedo echarte una mano.

Lo primero que se me ocurre para hacerlo es que entres en mi newsletter gratuita, en la que mis suscriptores reciben un par de veces por semana correos sobre ventas, negocios, éxitos y fracasos, copywriting y otras movidas.

Te apuntas justo debajo de estas líneas y, en cuanto lo hagas, pasarán dos cosas.

Una no, dos.

La primera es que te doy acceso a un audio de 8 minutos y 30 segundos con una gran lección de ventas, la que me dio la enfermera que vende mejor que muchos negocios.

Y la segunda es que te llevas un curso básico de email copywriting con el que podrás aprender cómo vender más gracias a tus correos (o a tus publicaciones en RR.SS.) en un par de semanas.

No cobro nada por entrar y te vas cuando te apetezca.

Ni tan mal.

Aquí mi cara de no vender

Y ahora que ya te has suscrito (porque lo has hecho, ¿verdad?) , hablemos de ventas.

Intuyo que si has llegado leyendo hasta aquí es por estos dos motivos:

A – Quieres aumentar las ventas de tu negocio.

B – No sabes qué hacer para ello.

Y también supongo que estás aquí porque crees que el copywriting puede ayudarte con las ventas.

Pues sí, puede hacerlo, pero me gustaría dejarte bien claro antes de que sigas leyendo que no hace milagros.

Para que puedas vender, sobre todo si quieres vender (mucho) más que ahora, necesitas tener dos cosas antes de pensar en tus textos:

¿Las tienes? 

Entonces te cuento qué puede hacer el copywriting por ti: convencer a ese grupo de personas de que lo que necesitan es justo lo que tú tienes (y vendes), que es en tu negocio, y no en el de tu competencia, en el que deben sacar la tarjeta y comprar.

Sencillo, ¿no?

Pues vamos a ello.

Aunque antes he de decirte algo importante:

No me contrates

No es que no quiera trabajar para ti, que conste, es que no puedo.

El motivo de no poder hacerlo comenzó un septiembre cualquiera.

Por entonces era un copywriter (casi) adicto al café, tenía mis clientes, mis suscriptores, mis colegas de profesión, mis aciertos y mis errores…

Vamos, un tipo normal y corriente.

Pero un día fui a hacerme una prueba sencilla y salí de la clínica con el peor de los resultados posibles: adenocarcinoma de esófago.

Que traducido al idioma popular quiere decir cáncer.

Rápidamente entré en una sucesión de pruebas y tras ellas los médicos decidieron el tratamiento adecuado para mí: unas cuantas y largas sesiones de quimioterapia, con un paso por quirófano por el medio.

El resultado de todo lo anterior es mi yo actual: un tipo alto, calvo, con barba y muy delgado.

Eso sí, vivo.

Lo malo es que, cuando creía que todo iba bien, empecé a notar algunos problemas a los que, en principio, no les di importancia.

Pero fueron a más.

Como seguramente sabes, la quimioterapia es un tratamiento más agresivo que un león en celo.

Mata todo lo que pilla por ahí dentro que tenga mala pinta, y a veces hay daños colaterales. Por lo visto, le pareció que algunas de mis neuronas no tenían buena pinta y se las llevó por delante.

La quimio acabó con mi tumor, pero también afectó a mi salud mental.

Comencé a sufrir ataques de ansiedad, depresión, estrés, pérdida de concentración, bloqueos y lagunas mentales…

Un pésimo cóctel para un profesional de cualquier ramo.

Por eso llevo ya un tiempo de baja médica, y por eso no te vendo nada.

Aunque es mejor que no te acostumbres, porque esta es una «oferta» temporal: durará lo que dure mi estancia en el dique seco.

O quizá menos, quién sabe.

En fin, dejemos de hablar de mis movidas y volvamos a lo que realmente te interesa.

Hablemos de ventas

Me consta que hay mucha gente por ahí a la que no le gusta nada tener que vender.

Que incluso lo aborrecen.

Pero, sin embargo, son conscientes de que lo necesitan, porque sin ventas no hay paraíso.

Al menos para los negocios normales.

Puede que lo que les pase es que no les gusta vender porque no saben hacerlo.

Así que lo que deberían es aprender a vender.

Aprender copywriting.

Descubrir, por ejemplo, qué utilizó el empresario P.T. Barnum para llevar de gira en 1850 por América a una desconocida cantante sueca y, sin que nadie la conociera ni la hubieran escuchado nunca cantar, conseguir que hubiera en el puerto de Nueva York más de 30 000 personas esperando por ella para darle la bienvenida.

Además de tener lleno en todos sus recitales, claro.

Por cierto, 170 años después de aquello, una enfermera usó el mismo enfoque para convencerme de hacer algo que yo no quería.

Te lo cuento en el audio que recibes nada más suscribirte.

¿Dónde?

Aquí:

«¿Otra niusleta? ¡Menudo rollo!».

Sí, lo sé, es otra suscripción, pero seguro que no todos los días recibes correos de alguien que no te quiere vender nada.

Y, quién sabe, puede que llegues a responder a alguno de mis correos con algo como esto:

Buenas tardes Pedro, sigue siendo un placer recibir tus correos, son como pequeñas descargas que te sacan de la inactividad mental, que abren puertas que había cerrado la rutina.
Mercedes
Hola estimado Pedro, muy buena historia me enganchó, pudo haberse dicho más fuerte pero no pudo haberse dicho mejor.
Gerson
Aquí estoy yo para leerte cada correo, que por cierto, me encantan. Son originales, hablan de música que me gusta y de un tema que desconozco por completo, pero me crea cierta curiosidad por saber.
Marta
Gracias Pedro por email. Qué necesario es tu mensaje. Que entendamos que el miedo no desaparece nunca. Aprender a actuar a pesar de que tiemblen las canillas. Saber convivir con él. Gracias de nuevo por tu mensaje.
Jon
Bravo Pedro. Veo que estás bien, me alegro un montón. Hacía mucho que no leía las newsletter a las que estoy suscrita. Después de Isra, eres el primero que leo. Espero poder seguir haciéndolo por muy ocupada que esté, siempre me divierto y aprendo.
Esther
Yo estoy aquí como muchos de tus suscriptores esperando tus correos con ritmo «beatle»🎶, (aunque soy más de los Rolling), aprendiendo de tu experiencia vital y de copy también…
Luisa

7 segundos

Tic, tac.

Cada día tiene 86 400 segundos.

Y tú tienes menos de 7 para captar la atención de tus clientes.

Todos recibimos miles de mensajes de marketing al día, es imposible prestar atención a todos ellos.

Por eso es imprescindible saber qué hacer en esos 5, 6 o 7 segundos en los que la fugaz atención de tus potenciales clientes se ha detenido en tu negocio.

¿Sabrías qué hacer en ese cortísimo espacio de tiempo?

Si no lo sabes, no te preocupes, estás en la misma situación que el 99 % de los negocios.

Para empezar a conocer cómo llamar la atención, y luego mantenerla, un primer paso importante sería suscribirte a mi newsletter.

Y, si crees que necesitas un copywriter en tu negocio, avísame y te pongo en contacto con algún compañero de mi confianza.

Te harán un trabajo (casi) tan bueno como el mío, prometido.

Tic, tac.